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Derry, la ciudad compendio de la historia trágica del Ulster
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“Un miércoles temprano por la mañana tomé el camino a Derry / A lo largo de Glenshane y Foreglen y los fríos bosques de Hillhead: / Un viento húmedo en los setos y una nube oscura en la montaña / Y banderas como escarcha negra de luto que los trece hombres habían muerto. / El Roe lloró en Dungiven y el Foyle clamó al cielo, / La vieja herida de Burntollet se abrió y nuevamente el Bogside sangró; / En Shipquay Gate temblé y por Lone Moor pregunté /Donde podría encontrar los ataúdes donde los trece hombres yacían muertos.” El camino a Derry. Seamus Heaney. |
Por fin llegamos a Derry, no nos cuesta demasiado encontrar nuestro alojamiento, el Rose Park House, un agradable Bed & Brekfast en la zona de Rosemount, en el distrito de Creggan, una zona 100% católica.
Mary, la hija de Thomas, el propietario, nos acomoda y nos da instrucciones precisas para acercarnos al Bogside, el primer lugar que nos interesa de Derry, así que, al poco de llegar, nos ponemos en camino.

Derry compendia todos los males que tan duramente han maltratado esta hermosa tierra: la segregación, la violencia, la represión… al contrario de Belfast y la zona nororiental del Ulster, donde los católicos son minoría, en Derry y la zona noroccidental, son mayoría, por eso, la divisa fundacional del unionismo, “un estado protestante para el pueblo protestante”, se ha impuesto durante muchos años en esta zona con especial violencia y cinismo.
En 1945 el Reino Unido estableció el sufragio universal, una persona un voto, derogando así los privilegios que hasta entonces tenían los gobiernos locales para establecer límites al voto. Esto fue así para Escocia, Inglaterra y Gales, pero no para Irlanda de Norte, que continuó pudiendo usar esos privilegios y que, en 1946, estableció su propia legislación para restringir todavía más el derecho a voto de la comunidad católica.
En Irlanda del Norte únicamente podían votar los que pagaban impuestos y sus esposas, y los directores de sociedades de responsabilidad limitada podían disponer de hasta seis votos. Como la manera más fácil de pagar impuestos era acceder a la propiedad de una vivienda, a los católicos se les negaba esa posibilidad como manera de negarles también el voto.
Pero con esos métodos todavía no era suficiente para mantener el poder protestante y por eso se llevaron a cabo políticas de gerrymandering para, mediante la remodelación arbitraria de los distritos electorales, concentrar todo el voto católico en unos pocos distritos, mientras que el voto protestante se dividía en numerosos distritos de mucha menor población. Así, en el Derry de la década de los sesenta, mientras los católicos necesitaban 20.000 votos para elegir ocho concejales en el Ayuntamiento, los protestantes, con 10.000 votos, disponían de doce.

Como la situación de segregación política de la población católica del Ulster era muy similar a la de la población negra del sur de los Estados Unidos en la misma época, a imagen y semejanza del movimiento por los derechos civiles americano, se creó la NICRA (Northern Ireland Civil Rights Association) que organizó marchas pacíficas de protesta por toda Irlanda del Norte, duramente reprimidas por la RUC (Royal Ulster Constabulary), la policía del Ulster y por la Policía Especial del Ulster (Ulster Special Constabulary), una sanguinaria fuerza paramilitar conocida como los B-Specials.
Las demandas de la NICRA eran muy simples: una persona un voto, fin del gerrymandering, fin de la discriminación en el acceso a la vivienda, disolución de los B-Specials y retirada de la Ley de Orden Público que pretendía declarar ilegales las manifestaciones en defensa de los derechos civiles.
La represión sobre las marchas pacíficas por los derechos civiles fue salvaje, especialmente dura fue la que padeció la que, organizada por un grupo de estudiantes de la Universidad Queen’s de Belfast, partió el 1 de enero de 1969 en dirección a Derry. Formada por unos cien alumnos, la marcha, que ya había sido atacada por grupos de unionistas provistos de palos y piedras en diferentes lugares del camino, fue emboscada en el puente de Burntollet, a unos ocho kilómetros de Derry, por unas doscientas personas armadas con palos y porras. Muchos de ellos fueron después identificados por la prensa como miembros de los B-Specials. Después de evacuar al casi centenar de heridos, la marcha, que para aquel entonces ya contaba con unos tres mil componentes, prosiguió hasta Derry donde la policía los rechazó hasta el Bogside.

La mañana siguiente, el 5 de enero, los habitantes del Bogside construyeron barricadas informando a la policía que no permitirían su entrada en el barrio. Nacía así el Free Derry. Ese mismo día, John "Caker" Casey, un activista del barrio, realizaba la pintada que se ha hecho mundialmente famosa: "You are now entering Free Derry". El Free Derry, como una zona libre y auto organizada, se mantuvo más o menos hasta 1972.
Nosotros nos encontramos ya delante de la pintada, en el Free Derry Corner, nos ha llevado poco más de 10 minutos desde Rose Park House, todo está tranquilo, ordenado y limpio y cuesta pensar que nos encontramos en la zona 0 del conflicto de Irlanda del Norte, lo que los irlandeses eufemísticamente denominan los "Troubles", problemas o disturbios.
Justo donde nos encontramos tuvo lugar, en agosto de 1969, la Batalla del Bogside, los tres días de duros enfrentamientos entre los vecinos del Bogside y la policía del Ulster que, incapaces estos últimos de hacer frente a los hechos, provocó el despliegue del ejército británico para restaurar el orden por primera vez en Irlanda del Norte.

Este fue también el escenario del conocido como Domingo sangriento, el Bloody Sunday, cuando el domingo, 30 de enero de 1972, una marcha de quince mil personas organizada por la NICRA contra los “internamientos”, el encarcelamiento sin juicio, por parte del Ejército Británico contra cualquier ciudadano que consideraran sospechoso de pertenecer al IRA, fue tiroteada con fuego real por soldados del Primer Batallón de Paracaidistas matando a 13 personas, la mayoría jóvenes y adolescentes, e hiriendo de muerte a otro ciudadano que moriría meses después. A pesar de que la marcha era pacífica y todos iban desarmados intentaron hacer pasar a las víctimas como terroristas colocándoles, en algún caso, bombas caseras en los cuerpos.
Nos encontramos ante el monumento que conmemora el suceso y que está a pocos metros del Free Derry Corner. Está lleno de flores frescas y conmueve ver la edad de los muertos, seis con tan solo 17 años, uno de 19, uno de 20 y otro de 22.

Junto al Free Derry Corner se encuentra un curioso monumento a los huelguistas de hambre de 1981, decimos curioso porque tiene forma de H en alusión a los bloques H de la prisión de Long Kesh donde tuvo lugar la huelga. También hay un monumento a los voluntarios de la brigada Derry del IRA.
Desde el Free Derry Corner caminamos por Rossville St. para ver algunos de los 12 murales que forman la People Gallery, obra de The Bogside Artists. A pesar de que toda la zona ha sido objeto de una profunda remodelación y nada tiene ya que ver con el Bogside de los años sesenta, los murales que recrean la historia del barrio y el conflicto retrotraen inevitablemente a la época.
Tom Kelly, su hermano William Kelly (fallecido en enero de 2017) y Kevin Hasson son The Bogside Artists, los artistas del Bogside que, en 1993, con materiales donados por los residentes, pintaron varios murales en las paredes de los edificios de la calle Rossville con la idea de documentar la historia.
Son especialmente llamativos el de la Operación Motorman, que muestra a un soldado británico derribando una puerta con un mazo y que hace referencia al operativo militar de 20.000 soldados y tanques-excavadoras que puso fin, en 1972, al Free Derry, ocupando el Bogside y destruyendo las barricadas; el dedicado al Domingo sangriento, con un grupo de hombres, encabezados por el padre Daly con su pañuelo blanco, llevando el cuerpo de Jackie Duddy, la primera víctima; y, cómo no, The Petrol Bomber, la imagen emblemática de la Batalla del Bogside, con un Paddy Coyle de 13 años con máscara de gas y sosteniendo un cóctel molotov.
Por Fahan St. dejamos atrás el Bogside y entramos en la ciudad amurallada por Butcher St. Las murallas evocan un Derry cuando era poco más que una fortaleza protestante y en 1689 sufrió el asedio de un ejército católico jacobita. El grito de guerra durante el asedio, "no surrender!", está muy presente en toda la iconografía protestante de la ciudad y define su estado de ánimo.
El centro de la ciudad amurallada es the Diamond, una gran plaza que desde su altura preside el conjunto del recinto. Por Shipquay St. nos acercamos al Guildhall, el neogótico edificio del Ayuntamiento con sus espectaculares vitrales iluminados.
El edificio municipal está frente al Puente de la Paz, una pasarela de diseño ultramoderno, inaugurada en 2011, que cruza el río Foyle, conectando la ciudad vieja, de mayoría católica, con el distrito protestante de Waterside, en la orilla opuesta. Son poco más de las siete de la tarde y la ciudad está prácticamente muerta.
Cuando regresamos a la ciudad vieja se desata el diluvio universal, apenas tenemos tiempo de refugiarnos cuando localizamos una parada de taxis, tomamos uno que por tres libras nos deja en Rose Park House.
Sin duda Derry merecía más tiempo que el que le hemos dedicado, pero ésta será una sensación que nos acompañará durante gran parte del viaje. Especialmente nos hubiera gustado poder visitar el Museum of Free Derry, pero tendrá que ser en otra ocasión.
Como no podía ser de otra manera, nos despedimos de la ciudad con los acordes de Sunday Bloody Sunday, de U2, la canción que el grupo irlandés dedicó al suceso.
Mary, la hija de Thomas, el propietario, nos acomoda y nos da instrucciones precisas para acercarnos al Bogside, el primer lugar que nos interesa de Derry, así que, al poco de llegar, nos ponemos en camino.

Derry compendia todos los males que tan duramente han maltratado esta hermosa tierra: la segregación, la violencia, la represión… al contrario de Belfast y la zona nororiental del Ulster, donde los católicos son minoría, en Derry y la zona noroccidental, son mayoría, por eso, la divisa fundacional del unionismo, “un estado protestante para el pueblo protestante”, se ha impuesto durante muchos años en esta zona con especial violencia y cinismo.
En 1945 el Reino Unido estableció el sufragio universal, una persona un voto, derogando así los privilegios que hasta entonces tenían los gobiernos locales para establecer límites al voto. Esto fue así para Escocia, Inglaterra y Gales, pero no para Irlanda de Norte, que continuó pudiendo usar esos privilegios y que, en 1946, estableció su propia legislación para restringir todavía más el derecho a voto de la comunidad católica.
En Irlanda del Norte únicamente podían votar los que pagaban impuestos y sus esposas, y los directores de sociedades de responsabilidad limitada podían disponer de hasta seis votos. Como la manera más fácil de pagar impuestos era acceder a la propiedad de una vivienda, a los católicos se les negaba esa posibilidad como manera de negarles también el voto.
Pero con esos métodos todavía no era suficiente para mantener el poder protestante y por eso se llevaron a cabo políticas de gerrymandering para, mediante la remodelación arbitraria de los distritos electorales, concentrar todo el voto católico en unos pocos distritos, mientras que el voto protestante se dividía en numerosos distritos de mucha menor población. Así, en el Derry de la década de los sesenta, mientras los católicos necesitaban 20.000 votos para elegir ocho concejales en el Ayuntamiento, los protestantes, con 10.000 votos, disponían de doce.

Como la situación de segregación política de la población católica del Ulster era muy similar a la de la población negra del sur de los Estados Unidos en la misma época, a imagen y semejanza del movimiento por los derechos civiles americano, se creó la NICRA (Northern Ireland Civil Rights Association) que organizó marchas pacíficas de protesta por toda Irlanda del Norte, duramente reprimidas por la RUC (Royal Ulster Constabulary), la policía del Ulster y por la Policía Especial del Ulster (Ulster Special Constabulary), una sanguinaria fuerza paramilitar conocida como los B-Specials.
Las demandas de la NICRA eran muy simples: una persona un voto, fin del gerrymandering, fin de la discriminación en el acceso a la vivienda, disolución de los B-Specials y retirada de la Ley de Orden Público que pretendía declarar ilegales las manifestaciones en defensa de los derechos civiles.
La represión sobre las marchas pacíficas por los derechos civiles fue salvaje, especialmente dura fue la que padeció la que, organizada por un grupo de estudiantes de la Universidad Queen’s de Belfast, partió el 1 de enero de 1969 en dirección a Derry. Formada por unos cien alumnos, la marcha, que ya había sido atacada por grupos de unionistas provistos de palos y piedras en diferentes lugares del camino, fue emboscada en el puente de Burntollet, a unos ocho kilómetros de Derry, por unas doscientas personas armadas con palos y porras. Muchos de ellos fueron después identificados por la prensa como miembros de los B-Specials. Después de evacuar al casi centenar de heridos, la marcha, que para aquel entonces ya contaba con unos tres mil componentes, prosiguió hasta Derry donde la policía los rechazó hasta el Bogside.

La mañana siguiente, el 5 de enero, los habitantes del Bogside construyeron barricadas informando a la policía que no permitirían su entrada en el barrio. Nacía así el Free Derry. Ese mismo día, John "Caker" Casey, un activista del barrio, realizaba la pintada que se ha hecho mundialmente famosa: "You are now entering Free Derry". El Free Derry, como una zona libre y auto organizada, se mantuvo más o menos hasta 1972.
Nosotros nos encontramos ya delante de la pintada, en el Free Derry Corner, nos ha llevado poco más de 10 minutos desde Rose Park House, todo está tranquilo, ordenado y limpio y cuesta pensar que nos encontramos en la zona 0 del conflicto de Irlanda del Norte, lo que los irlandeses eufemísticamente denominan los "Troubles", problemas o disturbios.
Justo donde nos encontramos tuvo lugar, en agosto de 1969, la Batalla del Bogside, los tres días de duros enfrentamientos entre los vecinos del Bogside y la policía del Ulster que, incapaces estos últimos de hacer frente a los hechos, provocó el despliegue del ejército británico para restaurar el orden por primera vez en Irlanda del Norte.

Este fue también el escenario del conocido como Domingo sangriento, el Bloody Sunday, cuando el domingo, 30 de enero de 1972, una marcha de quince mil personas organizada por la NICRA contra los “internamientos”, el encarcelamiento sin juicio, por parte del Ejército Británico contra cualquier ciudadano que consideraran sospechoso de pertenecer al IRA, fue tiroteada con fuego real por soldados del Primer Batallón de Paracaidistas matando a 13 personas, la mayoría jóvenes y adolescentes, e hiriendo de muerte a otro ciudadano que moriría meses después. A pesar de que la marcha era pacífica y todos iban desarmados intentaron hacer pasar a las víctimas como terroristas colocándoles, en algún caso, bombas caseras en los cuerpos.
Nos encontramos ante el monumento que conmemora el suceso y que está a pocos metros del Free Derry Corner. Está lleno de flores frescas y conmueve ver la edad de los muertos, seis con tan solo 17 años, uno de 19, uno de 20 y otro de 22.

Junto al Free Derry Corner se encuentra un curioso monumento a los huelguistas de hambre de 1981, decimos curioso porque tiene forma de H en alusión a los bloques H de la prisión de Long Kesh donde tuvo lugar la huelga. También hay un monumento a los voluntarios de la brigada Derry del IRA.
Desde el Free Derry Corner caminamos por Rossville St. para ver algunos de los 12 murales que forman la People Gallery, obra de The Bogside Artists. A pesar de que toda la zona ha sido objeto de una profunda remodelación y nada tiene ya que ver con el Bogside de los años sesenta, los murales que recrean la historia del barrio y el conflicto retrotraen inevitablemente a la época.
Tom Kelly, su hermano William Kelly (fallecido en enero de 2017) y Kevin Hasson son The Bogside Artists, los artistas del Bogside que, en 1993, con materiales donados por los residentes, pintaron varios murales en las paredes de los edificios de la calle Rossville con la idea de documentar la historia.

Son especialmente llamativos el de la Operación Motorman, que muestra a un soldado británico derribando una puerta con un mazo y que hace referencia al operativo militar de 20.000 soldados y tanques-excavadoras que puso fin, en 1972, al Free Derry, ocupando el Bogside y destruyendo las barricadas; el dedicado al Domingo sangriento, con un grupo de hombres, encabezados por el padre Daly con su pañuelo blanco, llevando el cuerpo de Jackie Duddy, la primera víctima; y, cómo no, The Petrol Bomber, la imagen emblemática de la Batalla del Bogside, con un Paddy Coyle de 13 años con máscara de gas y sosteniendo un cóctel molotov.
Por Fahan St. dejamos atrás el Bogside y entramos en la ciudad amurallada por Butcher St. Las murallas evocan un Derry cuando era poco más que una fortaleza protestante y en 1689 sufrió el asedio de un ejército católico jacobita. El grito de guerra durante el asedio, "no surrender!", está muy presente en toda la iconografía protestante de la ciudad y define su estado de ánimo.
El centro de la ciudad amurallada es the Diamond, una gran plaza que desde su altura preside el conjunto del recinto. Por Shipquay St. nos acercamos al Guildhall, el neogótico edificio del Ayuntamiento con sus espectaculares vitrales iluminados.
El edificio municipal está frente al Puente de la Paz, una pasarela de diseño ultramoderno, inaugurada en 2011, que cruza el río Foyle, conectando la ciudad vieja, de mayoría católica, con el distrito protestante de Waterside, en la orilla opuesta. Son poco más de las siete de la tarde y la ciudad está prácticamente muerta.
Cuando regresamos a la ciudad vieja se desata el diluvio universal, apenas tenemos tiempo de refugiarnos cuando localizamos una parada de taxis, tomamos uno que por tres libras nos deja en Rose Park House.
Sin duda Derry merecía más tiempo que el que le hemos dedicado, pero ésta será una sensación que nos acompañará durante gran parte del viaje. Especialmente nos hubiera gustado poder visitar el Museum of Free Derry, pero tendrá que ser en otra ocasión.
Como no podía ser de otra manera, nos despedimos de la ciudad con los acordes de Sunday Bloody Sunday, de U2, la canción que el grupo irlandés dedicó al suceso.

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