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Ballycastle. Ballintoy
,
Calzada del Gigante
,
Carrickfergus
,
Causeway Coastal Route
,
Cushendall
,
Giant’s Causeway
,
Glenarm
,
Irlanda
,
Mussenden
,
The Dark Hedges
,
Torr Head
,
Ulster
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De Belfast a Derry por la Causeway Coastal Route
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"El Ulster. Era una recompensa de Dios." Rebeldes de Irlanda. Edward Rutherfurd. |
Después de dar cuenta del primer Full Irish breakfast de los muchos que vendrán en los próximos días, nos dirigimos hacia la Causeway Coastal Route, la carretera que, por la costa, une Belfast y Derry, y que según National Geographic es una de las mejores rutas para disfrutar en coche. Hoy, y a pesar de que el tiempo no acompaña, nos hemos propuesto comprobarlo.

La Causeway Coastal Route coincide en su mayor parte con la A2, carretera que tomamos al poco de salir de Belfast. En medio de una lluvia intermitente nos acercamos a Carrickfergus, la primera parada de nuestra ruta. Distante tan solo doce kilómetros de Belfast, Carrickfergus es conocida por su famoso castillo normando, el más antiguo de Irlanda y una de las estructuras medievales mejor conservadas del país. Aunque se puede visitar, cuesta tres libras la entrada, nosotros optamos por pasear por el exterior y disfrutar de su imponente enclavamiento.
Volviendo la mirada al pueblo cuesta imaginarlo como uno de los escenarios más importantes de la Loyalist feud, los conflictos armados ligados a la delincuencia y el tráfico de drogas que, especialmente desde la firma de los acuerdos de Viernes Santo, y protagonizados por los paramilitares protestantes, asuelan a la comunidad unionista en diferentes lugares de Irlanda del Norte.
Nosotros volvemos al coche y retomamos la carretera en dirección a Glenarm, pasando primero por Larne, lo que muchos consideran el inicio de la Causeway Coastal Route. Glenarm está a 41 kilómetros de Carrickfergus por una carretera preciosa que bordea continuamente la costa.
Estamos ya en los Glens, una zona del condado de Antrim especialmente bella y muy conocida por los cientos de hadas que pueblan sus bosques y que han dado lugar a hermosas historias como la de Johnnie y el Funeral de Hadas. Para conocer todo lo relacionado con las hadas hay que visitar la indispensable página de The Fairy Investigation Society.
Seguimos por la carretera y se van sucediendo los paisajes hermosos y los pueblos pintorescos. Cushendall, con su curiosa Torre del Toque de Queda, construida en 1809 como una prisión, y la colina de las hadas de Tiveragh; Cushendun y sus hermosas casitas. Desde Cushendun tomamos la Torr Road para dirigirnos a Torr Head en el que es uno de los tramos más espectaculares de la carretera.

La intención es acercarnos hasta la cima del promontorio que está más allá de las ruinas de la antigua casa de aduanas y llegarnos hasta la torre que vigila el Sruth na Maoile (Estrecho de Moyle) pero el tiempo ha empeorado notablemente y pensamos que no vale la pena mojarse pues desde lo alto de la carretera justo antes del desvío hacia Torr Head podemos gozar de unas vistas similares. A pesar del mal tiempo son visibles las costas de Escocia, que distan tan solo 24 kilómetros desde donde estamos.
Seguimos por la Torr Road hacia Ballycastle que tiene una magnífica vista de la isla de Raithlin, donde, en 1898, George Kemp, un técnico del equipo de Marconi realizó la primera trasmisión de telégrafo sin hilos, precisamente entre Raithlin y Ballycastle.
El siguiente punto de la ruta es el Carrick-a-Rede, el famoso puente colgante de pescadores que se ha convertido en toda una atracción turística. Como mi vértigo no me va a permitir disfrutar lo más mínimo decidimos seguir hacia Ballintoy, un pequeño pueblo pesquero que nos adentra ya en el universo de Game of Thrones.
Todo el condado de Antrim es escenario natural de la serie, de hecho a lo largo de la mañana ya hemos tenido ocasión de pasar por algún que otro lugar de rodaje como Larrybane, junto al Carrick-a-Rede y que sirvió como campamento de Renly Baratheon; Murlough Bay, junto a Torr Head y donde Theon Greyjoy monta en el caballo con su hermana Yara; Cushendun, en cuyas cuevas Melisandre dió a luz al bebé sombra y Ballintoy, donde nos encontramos ahora y que presta su imagen a las Islas de Hierro cuando Theon Greyjoy regresa y cuando se encuentra por primera vez con su hermana Yara.

Desde Ballintoy nos desviamos a la izquierda camino de una de las imágenes icónicas de Irlanda del Norte, The Dark Hedges. Distante apenas ocho kilómetros de Ballintoy, esta inquietante avenida de hayas se ha convertido en un lugar de peregrinación y no solo de los amantes de Game of Thrones que lo identificamos como el Camino del Rey, por donde nuestro personaje preferido, Ayra Stark, escapa del Desembarco del Rey disfrazada como un muchacho.
Por fortuna, hace rato que ha parado de llover, así que dejamos el coche al inicio del paseo y lo recorremos a pie confirmando lo que suponíamos, ninguna foto hace justicia a la inquietante belleza del lugar. Nosotros visitamos Dark Hedges de día, pero si vais al atardecer tened mucho cuidado con la espectral habitante del hayedo, una Dama Gris que aparece entre los árboles, recorriendo silenciosamente el camino y desapareciendo al pasar la última haya.
De regreso al coche nos encaminamos a otro de los puntos culminantes de la ruta de hoy, la Calzada del Gigante, aunque antes tenemos tiempo de parar para admirar la bahía de White Park, con las vacas paseando por la arena de la playa y, un poco más adelante, las ruinas del castillo de Dusenverick.

Nada te prepara para lo que viene a continuación, podrás haber visto centenares de fotografías, pero la realidad de la Calzada del Gigante supera cualquier expectativa. Dejamos el coche en el parking y entramos a través de un centro de visitantes perfectamente integrado en la morfología del paisaje. Para ahorrarnos unas libras hemos sacado las entradas por internet, así que solo tenemos que canjearlas y recoger la audio guía que nos acompañará durante la visita.
Desde lo alto de la colina, donde está situado el centro de visitantes, la vista resulta espectacular. De los cuatro senderos que es posible recorrer en la calzada, el azul, el amarillo, el verde, y el rojo, hemos decidido combinar los dos primeros para ver lo más posible en el poco tiempo que tenemos y sin cansarnos en exceso.
Desde el Centro de visitantes bajamos por el tramo asfaltado que recorre el minibús que salva la pendiente y facilita el acceso a todos, vamos viendo las espectaculares e hipnóticas vistas de las aguas del Atlántico golpeando la costa, mientras que a nuestra derecha nos escolta la imponente pared del acantilado.
Desde el primer mirador tenemos una buena vista de Humphrey el camello, la formación rocosa que simula un camello durmiendo y ya abajo nos entretenemos un buen rato paseando sobre las características rocas hexagonales. Cruzamos por la brecha entre las piedras que se abre más allá de la parada del minibús y seguimos por un sendero de tierra que nos lleva hasta Shepherd's Steps donde tomamos el camino amarillo para, bordeando el acantilado, disfrutar de las vistas del conjunto de la calzada y en particular de la chimeneas. Poco antes de llegar a Hamilton's Seat daremos la vuelta para regresar por el mismo camino.

Es obvio que la formación de la calzada se debe a un fenómeno geológico, el enfriamiento rápido de columnas de lava en una caldera volcánica ocurrido hace sesenta millones de años, pero ciertamente es mucho más bonito atribuirlo a Fionn mac Cumhaill, el mítico guerrero gigante celta que la construyó para facilitar el paso hacia Escocia y poder enfrentarse a Bennandoner, otro mítico guerrero gigante celta que vivía frente a él. Es conocida la leyenda que narra el engaño de Oonagh, la mujer de Fionn que disfrazó de bebe a éste, demasiado cansado como para combatir después del descomunal esfuerzo empleado para construir la calzada, para así asustar y hacer huir a Bennandoner quien razonando que si el tamaño del bebé ya era descomunal, el del padre sería increíble, motivo por el cual huyó, preso del miedo, a Escocia .
No es esta la única historia curiosa relacionada con el gigante y su calzada. En mayo de 1876, John Dyer, un estafador americano, encargó a Guiseppe Sala, un escultor de obras monumentales, la figura de un yacente gigante de piedra. Sala realizó una figura de cerca de cuatro metros de alto que Dyer escondió en una granja cerca de la Calzada del Gigante después de haberlo metido en un ataúd creado al efecto. Después de anunciar que tenía información acerca de la ubicación de la tumba de Fionn y de organizar alguna expedición fallida como maniobra de despiste, anunció finalmente que había encontrado los restos del gigante. Se creó tanta expectación acerca del hallazgo que Dyer hizo una pequeña fortuna exhibiéndolo por toda Irlanda e Inglaterra y cobrando seis peniques por ello. Un desacuerdo con un socio dio con el gigante en la consigna de equipajes de Broad Street, en Londres, donde permaneció hasta 1935. Finalmente, el falso gigante Fionn sirvió para rellenar el cráter de una bomba durante la segunda guerra mundial.
Hemos dedicado a la calzada poco más de dos horas y aún queda un buen trecho de camino, más si queremos aprovechar el tiempo en Derry, así que nos ponemos en marcha camino de Bushmills, famoso en toda Irlanda por su destilería de whisky, la Old Bushmills considerada la más antigua del mundo. La destilería se puede visitar, previo pago, y el pueblo bien merece una visita, pero vamos mal de tiempo y decidimos pasar de largo.

Después de Bushmills, la carretera regresa a la costa y aprovechamos para parar frente al castillo de Dunluce. La vista es impresionante, en la cima de un acantilado parece dominar el mar. En el acantilado sobre el que está construido el castillo se encuentra la cueva de la sirena que, a a lo largo de los siglos, ha alimentado multitud de leyendas locales. Aunque bàsicamente en ruinas, el castillo se puede visitar. Nosotros seguimos ruta acercándonos a Portstewart y Coleraine, famosa por el crimen que dio origen a la serie de televisión The Secret.
Nuestro destino es Downhill donde vamos a visitar el Templo de Mussenden y la fantasmal Dowhill Desmene. Dejamos el coche en el parking, que es gratuito, y por un sendero nos acercamos a la fantasmal estructura de la casa. Está en medio de una altiplanicie enorme como un extraño esqueleto. Estamos prácticamente solos, en la lejanía se vislumbran algunas personas más que están recorriendo la finca.

En su tiempo, la casa tuvo que ser imponente. Construida entre 1775-1785, fue un encargo de Frederick Augustus Hervey, obispo de Derry y el cuarto conde de Bristol. A su muerte, la casa pasó a la familia Bruce hasta que un incendio destruyó el edificio en 1851. Reconstruido más tarde, alojó a hombres y mujeres de la RAF durante la segunda guerra mundial. Tras ello la casa cayó en desuso hasta alcanzar su actual estado ruinoso.
Caminando más allá de la casa se llega hasta la línea de la costa y el Templo de Mussenden. Se cuenta que el obispo Hervey, que era un apasionado de los viajes y compulsivo coleccionista de arte, tras un viaje a Roma se empecinó en comprar el Templo de las Vestales para desmantelarlo y reconstruirlo en Downhill. Ante la negativa del Vaticano, propietario del templo, ordenó construir su propio Templo de las Vestales, el que conocemos como Templo de Mussenden. Su solitaria figura da a esta zona de la costa una panorámica muy especial. Desde el templo se tiene una magnífica vista de la playa de Downhill, 11 kilómetros de una fina arena que hace las delicias de los amantes del surf y de Juego de Tronos, no en vano aquí se rodaron las escenas de Melisandre prendiendo fuego a los antiguos dioses mientras Stannis saca la espada flamígera.
Ahora ya definitivamente emprendemos marcha hacia la que es nuestra meta, Derry, de la que todavía nos separa una hora de camino. Lo hacemos bajo una lluvia torrencial, con la voz de Zolene, la cantante de Larne y su tema The Antrim Coast Road, que precisamente rinde homenaje al trayecto que hemos hecho hoy.

La Causeway Coastal Route coincide en su mayor parte con la A2, carretera que tomamos al poco de salir de Belfast. En medio de una lluvia intermitente nos acercamos a Carrickfergus, la primera parada de nuestra ruta. Distante tan solo doce kilómetros de Belfast, Carrickfergus es conocida por su famoso castillo normando, el más antiguo de Irlanda y una de las estructuras medievales mejor conservadas del país. Aunque se puede visitar, cuesta tres libras la entrada, nosotros optamos por pasear por el exterior y disfrutar de su imponente enclavamiento.
Volviendo la mirada al pueblo cuesta imaginarlo como uno de los escenarios más importantes de la Loyalist feud, los conflictos armados ligados a la delincuencia y el tráfico de drogas que, especialmente desde la firma de los acuerdos de Viernes Santo, y protagonizados por los paramilitares protestantes, asuelan a la comunidad unionista en diferentes lugares de Irlanda del Norte.
Nosotros volvemos al coche y retomamos la carretera en dirección a Glenarm, pasando primero por Larne, lo que muchos consideran el inicio de la Causeway Coastal Route. Glenarm está a 41 kilómetros de Carrickfergus por una carretera preciosa que bordea continuamente la costa.
Estamos ya en los Glens, una zona del condado de Antrim especialmente bella y muy conocida por los cientos de hadas que pueblan sus bosques y que han dado lugar a hermosas historias como la de Johnnie y el Funeral de Hadas. Para conocer todo lo relacionado con las hadas hay que visitar la indispensable página de The Fairy Investigation Society.
Seguimos por la carretera y se van sucediendo los paisajes hermosos y los pueblos pintorescos. Cushendall, con su curiosa Torre del Toque de Queda, construida en 1809 como una prisión, y la colina de las hadas de Tiveragh; Cushendun y sus hermosas casitas. Desde Cushendun tomamos la Torr Road para dirigirnos a Torr Head en el que es uno de los tramos más espectaculares de la carretera.

La intención es acercarnos hasta la cima del promontorio que está más allá de las ruinas de la antigua casa de aduanas y llegarnos hasta la torre que vigila el Sruth na Maoile (Estrecho de Moyle) pero el tiempo ha empeorado notablemente y pensamos que no vale la pena mojarse pues desde lo alto de la carretera justo antes del desvío hacia Torr Head podemos gozar de unas vistas similares. A pesar del mal tiempo son visibles las costas de Escocia, que distan tan solo 24 kilómetros desde donde estamos.
Seguimos por la Torr Road hacia Ballycastle que tiene una magnífica vista de la isla de Raithlin, donde, en 1898, George Kemp, un técnico del equipo de Marconi realizó la primera trasmisión de telégrafo sin hilos, precisamente entre Raithlin y Ballycastle.
El siguiente punto de la ruta es el Carrick-a-Rede, el famoso puente colgante de pescadores que se ha convertido en toda una atracción turística. Como mi vértigo no me va a permitir disfrutar lo más mínimo decidimos seguir hacia Ballintoy, un pequeño pueblo pesquero que nos adentra ya en el universo de Game of Thrones.
Todo el condado de Antrim es escenario natural de la serie, de hecho a lo largo de la mañana ya hemos tenido ocasión de pasar por algún que otro lugar de rodaje como Larrybane, junto al Carrick-a-Rede y que sirvió como campamento de Renly Baratheon; Murlough Bay, junto a Torr Head y donde Theon Greyjoy monta en el caballo con su hermana Yara; Cushendun, en cuyas cuevas Melisandre dió a luz al bebé sombra y Ballintoy, donde nos encontramos ahora y que presta su imagen a las Islas de Hierro cuando Theon Greyjoy regresa y cuando se encuentra por primera vez con su hermana Yara.

Desde Ballintoy nos desviamos a la izquierda camino de una de las imágenes icónicas de Irlanda del Norte, The Dark Hedges. Distante apenas ocho kilómetros de Ballintoy, esta inquietante avenida de hayas se ha convertido en un lugar de peregrinación y no solo de los amantes de Game of Thrones que lo identificamos como el Camino del Rey, por donde nuestro personaje preferido, Ayra Stark, escapa del Desembarco del Rey disfrazada como un muchacho.
Por fortuna, hace rato que ha parado de llover, así que dejamos el coche al inicio del paseo y lo recorremos a pie confirmando lo que suponíamos, ninguna foto hace justicia a la inquietante belleza del lugar. Nosotros visitamos Dark Hedges de día, pero si vais al atardecer tened mucho cuidado con la espectral habitante del hayedo, una Dama Gris que aparece entre los árboles, recorriendo silenciosamente el camino y desapareciendo al pasar la última haya.
De regreso al coche nos encaminamos a otro de los puntos culminantes de la ruta de hoy, la Calzada del Gigante, aunque antes tenemos tiempo de parar para admirar la bahía de White Park, con las vacas paseando por la arena de la playa y, un poco más adelante, las ruinas del castillo de Dusenverick.

Nada te prepara para lo que viene a continuación, podrás haber visto centenares de fotografías, pero la realidad de la Calzada del Gigante supera cualquier expectativa. Dejamos el coche en el parking y entramos a través de un centro de visitantes perfectamente integrado en la morfología del paisaje. Para ahorrarnos unas libras hemos sacado las entradas por internet, así que solo tenemos que canjearlas y recoger la audio guía que nos acompañará durante la visita.
Desde lo alto de la colina, donde está situado el centro de visitantes, la vista resulta espectacular. De los cuatro senderos que es posible recorrer en la calzada, el azul, el amarillo, el verde, y el rojo, hemos decidido combinar los dos primeros para ver lo más posible en el poco tiempo que tenemos y sin cansarnos en exceso.
Desde el Centro de visitantes bajamos por el tramo asfaltado que recorre el minibús que salva la pendiente y facilita el acceso a todos, vamos viendo las espectaculares e hipnóticas vistas de las aguas del Atlántico golpeando la costa, mientras que a nuestra derecha nos escolta la imponente pared del acantilado.
Desde el primer mirador tenemos una buena vista de Humphrey el camello, la formación rocosa que simula un camello durmiendo y ya abajo nos entretenemos un buen rato paseando sobre las características rocas hexagonales. Cruzamos por la brecha entre las piedras que se abre más allá de la parada del minibús y seguimos por un sendero de tierra que nos lleva hasta Shepherd's Steps donde tomamos el camino amarillo para, bordeando el acantilado, disfrutar de las vistas del conjunto de la calzada y en particular de la chimeneas. Poco antes de llegar a Hamilton's Seat daremos la vuelta para regresar por el mismo camino.

Es obvio que la formación de la calzada se debe a un fenómeno geológico, el enfriamiento rápido de columnas de lava en una caldera volcánica ocurrido hace sesenta millones de años, pero ciertamente es mucho más bonito atribuirlo a Fionn mac Cumhaill, el mítico guerrero gigante celta que la construyó para facilitar el paso hacia Escocia y poder enfrentarse a Bennandoner, otro mítico guerrero gigante celta que vivía frente a él. Es conocida la leyenda que narra el engaño de Oonagh, la mujer de Fionn que disfrazó de bebe a éste, demasiado cansado como para combatir después del descomunal esfuerzo empleado para construir la calzada, para así asustar y hacer huir a Bennandoner quien razonando que si el tamaño del bebé ya era descomunal, el del padre sería increíble, motivo por el cual huyó, preso del miedo, a Escocia .
No es esta la única historia curiosa relacionada con el gigante y su calzada. En mayo de 1876, John Dyer, un estafador americano, encargó a Guiseppe Sala, un escultor de obras monumentales, la figura de un yacente gigante de piedra. Sala realizó una figura de cerca de cuatro metros de alto que Dyer escondió en una granja cerca de la Calzada del Gigante después de haberlo metido en un ataúd creado al efecto. Después de anunciar que tenía información acerca de la ubicación de la tumba de Fionn y de organizar alguna expedición fallida como maniobra de despiste, anunció finalmente que había encontrado los restos del gigante. Se creó tanta expectación acerca del hallazgo que Dyer hizo una pequeña fortuna exhibiéndolo por toda Irlanda e Inglaterra y cobrando seis peniques por ello. Un desacuerdo con un socio dio con el gigante en la consigna de equipajes de Broad Street, en Londres, donde permaneció hasta 1935. Finalmente, el falso gigante Fionn sirvió para rellenar el cráter de una bomba durante la segunda guerra mundial.
Hemos dedicado a la calzada poco más de dos horas y aún queda un buen trecho de camino, más si queremos aprovechar el tiempo en Derry, así que nos ponemos en marcha camino de Bushmills, famoso en toda Irlanda por su destilería de whisky, la Old Bushmills considerada la más antigua del mundo. La destilería se puede visitar, previo pago, y el pueblo bien merece una visita, pero vamos mal de tiempo y decidimos pasar de largo.

Después de Bushmills, la carretera regresa a la costa y aprovechamos para parar frente al castillo de Dunluce. La vista es impresionante, en la cima de un acantilado parece dominar el mar. En el acantilado sobre el que está construido el castillo se encuentra la cueva de la sirena que, a a lo largo de los siglos, ha alimentado multitud de leyendas locales. Aunque bàsicamente en ruinas, el castillo se puede visitar. Nosotros seguimos ruta acercándonos a Portstewart y Coleraine, famosa por el crimen que dio origen a la serie de televisión The Secret.
Nuestro destino es Downhill donde vamos a visitar el Templo de Mussenden y la fantasmal Dowhill Desmene. Dejamos el coche en el parking, que es gratuito, y por un sendero nos acercamos a la fantasmal estructura de la casa. Está en medio de una altiplanicie enorme como un extraño esqueleto. Estamos prácticamente solos, en la lejanía se vislumbran algunas personas más que están recorriendo la finca.

En su tiempo, la casa tuvo que ser imponente. Construida entre 1775-1785, fue un encargo de Frederick Augustus Hervey, obispo de Derry y el cuarto conde de Bristol. A su muerte, la casa pasó a la familia Bruce hasta que un incendio destruyó el edificio en 1851. Reconstruido más tarde, alojó a hombres y mujeres de la RAF durante la segunda guerra mundial. Tras ello la casa cayó en desuso hasta alcanzar su actual estado ruinoso.
Caminando más allá de la casa se llega hasta la línea de la costa y el Templo de Mussenden. Se cuenta que el obispo Hervey, que era un apasionado de los viajes y compulsivo coleccionista de arte, tras un viaje a Roma se empecinó en comprar el Templo de las Vestales para desmantelarlo y reconstruirlo en Downhill. Ante la negativa del Vaticano, propietario del templo, ordenó construir su propio Templo de las Vestales, el que conocemos como Templo de Mussenden. Su solitaria figura da a esta zona de la costa una panorámica muy especial. Desde el templo se tiene una magnífica vista de la playa de Downhill, 11 kilómetros de una fina arena que hace las delicias de los amantes del surf y de Juego de Tronos, no en vano aquí se rodaron las escenas de Melisandre prendiendo fuego a los antiguos dioses mientras Stannis saca la espada flamígera.
Ahora ya definitivamente emprendemos marcha hacia la que es nuestra meta, Derry, de la que todavía nos separa una hora de camino. Lo hacemos bajo una lluvia torrencial, con la voz de Zolene, la cantante de Larne y su tema The Antrim Coast Road, que precisamente rinde homenaje al trayecto que hemos hecho hoy.

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