lunes, 18 de julio de 2016

Un café cubista

"Voy andando por Praga pensando en todo esto, voy con paso veloz, mi cuerpo levemente doblado, la cabeza un poco inclinada, ondeando como si ráfagas de viento me arrastrasen a uno y otro lado de la acera. Llevo las manos cruzadas a la espalda, y mi zancada es larga. Me alcanza una ansiedad indefinida que va acompañada de un abismo mortal y del sereno tedio de los últimos meses, aunque es un vacío muy optimista. Después de todo, no puedo olvidar que voy hacia el Café Kubista.” Exploradores del abismo. Enrique Vila-Matas.

Hoy es nuestro último día en Praga, las horas que nos quedan las queremos dedicar a visitar diferentes lugares que, por una razón u otra, han quedado pendientes. Iremos a la Casa Municipal, a la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, la Plaza Wenceslao, la Estación Central y el Museo del Comunismo.

Salimos del hotel y desde la Plaza Vieja tomamos la calle Celetná para dirigirnos a la Casa Municipal.
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La calle Celetná tiene un regusto especial para todos los amantes de Borges, no por casualidad y en una poco velada referencia a Kafka, el genio argentino situó aquí, en un apartamento indefinido, la vivienda de Jaromir Hladik, el ficticio y desdichado escritor protagonista de "El milagro secreto".

Pero más allá de la literatura, la calle Celetná, tiene muchos encantos reales. Es pronto y está tranquila, una buena oportunidad para fijarnos un poco en el conjunto de edificios singulares que la salpican toda entera.

La casa Sixt, en el número 2, fue donde vivió Kafka desde 1888 hasta 1889, cuando tenía cinco años. Luego, la familia se trasladó al número 3, a la Casa de los Tres Reyes, donde pasó sus años de infancia y adolescencia.

En el número 12 se encuentra el barroco Palacio Hrzán. Hay que obviar el “atrapa turistas” Museo de la Tortura de los bajos para elevar la vista y disfrutar de su espectacular fachada. Justo a continuación, en el número 14, está la tienda de recuerdos de la Univerzita Karlova, camisetas y sudaderas originales, pero un poco caras.
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Justo enfrente, en el número 11, está la Casa del León checo con su curiosa fachada barroca con características neo-rococó. Continuando por la izquierda, nos encontramos con otro edificio barroco, el Palacio Millesimo, en el número 13, con su espectacular relieve en la entrada.

De vuelta a la derecha, en el número 22, está la Casa del Buitre, que hoy aloja el restaurante U Supa, pero que en tiempos fue una afamada fábrica de cerveza.

Un poco más adelante, en el número 17, la Casa Manhart ofrece una espectacular mezcla de estilos. Originalmente gótica, fue reconstruida en forma renacentista y, finalmente, una nueva reconstrucción la convirtió en barroca. Siempre ha estado relacionada con el teatro, ya en el siglo XVIII era famosa por sus funciones de teatro, sus conciertos y otras actividades artísticas. Hoy aloja al Instituto de Teatro y la sala de representaciones Divadlo v Celetná, que ofrece funciones de teatro independiente a cargo de compañías locales.

En el número 21, está la Casa del águila roja, también conocida como la Casa del ciervo en el caldero. Ahora hay una tienda de recuerdos, pero en sus tiempos había una cafetería frecuentada por escritores, entre los que destacaba Karel Hynek Mácha, considerado el iniciador de la poesía checa moderna.
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Si seguimos adelante, en el número 34, nos encontramos con la impresionante Casa de la Virgen Negra, tiempo habrá para hablar de ella, cuando en unos minutos vengamos a disfrutar de su terraza en el Grand Café Orient.

Regresamos a la izquierda para ver el impresionante V Templu, en el número 27, cuya fachada neoclásica esconde el lugar donde tenían su sede los Caballeros Templarios y que, tras su disolución en 1312, continuaron conservando para mantener reuniones secretas en su sótano.

En el número 29, donde hoy está el Hotel Barceló, encontramos la casa del ángel de oro, que en tiempos fue uno de los hoteles más lujosos de Praga, donde se alojaban mandatarios y, por supuesto, Wolfgang Amadeus Mozart.

Enfrente, en el número 36, está el espectacular edificio de la antigua Casa de la Moneda de la Ciudad Vieja, un lugar que puede pasar desapercibido si en lugar de por la acera tomas el camino de la porticada. Fue casa de la moneda y capitanía militar de la guarnición de Praga, actualmente alberga el Tribunal de Distrito de Praga 1 y el Tribunal de Distrito de Praga 7. Son especialmente llamativas las monumentales esculturas de su fachada, dos mineros que recuerdan su función de casa de moneda y dos militares evocan sus tiempos de cuartel.

Finalmente, y ya a punto de llegar a la Torre de la Pólvora, nos encontramos, en el número 31, con el palacio Pachtovský, un gran edificio neoclásico de mediados del siglo XVIII que hoy es edificio administrativo del Ministerio de Justicia.

Tras alcanzar la Torre de la Pólvora nos dirigimos a la Casa Municipal, el más espectacular edificio modernista de Praga. Queremos verlo por dentro, y eso solamente es posible con una visita guiada. Compramos las entradas y como todavía falta cerca de una hora para que de inicio la ruta, nos acercamos al Grand Café Orient.
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El café ocupa dos de las plantas de la Casa de la Virgen Negra, el espectacular edificio cubista que el arquitecto Josef Gočár proyectó en 1911. Además del café, el edificio alberga una exposición permanente dedicada al cubismo checo. Podemos encontrar bronces, mobiliario, carteles y cerámicas de grandes artistas.

El cubismo checo es un movimiento artístico único en el mundo. En 1910, un grupo de arquitectos y artistas de vanguardia decidieron aplicar los conceptos de la pintura cubista de Picasso y Braque a la arquitectura y el diseño, dando lugar así a creaciones tan espectaculares y curiosas como este edificio o la farola de al lado del restaurante U Pikasu.

El café está perfectamente integrado en el ambiente, todo el mobiliario fue diseñado por el propio Goçár y tanto la monumental barra, como las lámparas, los espejos y cortinas, encajan en el estilo cubista.

Hace buen tiempo y salimos a la terraza que da a Ovocný trh a disfrutar de unos pastelitos típicos checos, un zumo y un café (nuestro segundo desayuno de hoy). Tomando el sol, dejamos pasar tranquilamente el tiempo y cuando se acerca la hora nos encaminamos de nuevo a la Casa Municipal.

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